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Este pobre clamo, y le oyo Jehova,y lo libro de todas sus angustias. - Salmo 34:6
Voy a vagar entre fantasmas esta noche y a hacer memoria de dias pasados, de callejones perdidos, de cielos nublados. Voy a perder la mirada y a sonreir a medias, voy a convertir mis recuerdos en piedras, y las pondre junto al Arroyo. Paseare por ventanas viejas, compondre versos dispersos, escuchare al viento por donde nace, y lo sentire fundirse con mi aliento. Conozco valles de abismos anchos, donde el sol nunca sale y la noche nunca acaba. He escuchado palabras que no se dicen, solo se clavan. Puedo recordar olas sin resaca, que aunque te arrojan, nunca revientan. He caminado en sombras sin forma: te cubren y no las ves, te atrapan y no reaccionas, las tocas y desaparecen, las maldices y te sonrien. He caminado por pasillos de ideas absurdas, por rincones donde las dudas se esconden en las esquinas, y te siguen al pasar. Vague por desiertos donde el sol no quema, donde no hay caminos y el silencio muerde. Me he ahogado en miradas dulces que esconden panico, y caricias sutiles que se pierden en el tiempo. Mis ojos han tocado el suelo en el invierno, mis manos han golpeado contra el pavimento... he perseguido siluetas oscuras en playas eternas, y he buscado estrellas para contarlas sin hallar siquiera una. Hoy me sentare junto a Tu arroyo, cerrare los ojos y tratare de recordar lo que es sentir escalofrios. Buscare en mis recuerdos esos dias de tormentas sin viento, de lagrimas que se cuelgan y no caen, de puentes que no cruzan a ninguna parte. Abrire un libro viejo de diez mil paginas que sangran, y escuchare silbidos en las montanas, sin saber de donde vienen. Buscare un espejo borroso para odiar mi imagen, y un chuchillo grande para sacarme la desesperacion de la carne de las unas. Respirare hondo al cruzar la puerta alta, para buscar ese paso en falso en la escalera, el cual todo el mundo conoce y nadie esquiva Voy a sonreir ahora. Voy a mirar hacia el cielo y a pensar en Ti. Me acordare de los daas en los que el viento empezo a soplar por traves. Hare memoria de Tu compania en todos los dias que viva, y volvere a mirar sobre el horizonte un amanecer dibujado con fuego que consume mas no quema. No hay ni habran ya pasillos oscuros, y las palabras silbaran en el viento que Tu eres el Senor Tirare mis piedras al arroyo, hasta el dia que sea tiempo de recogerlas. Pero me llevare, de entre ellas, una sola piedrecita blanca, con un nombre escrito en ella, que solo Tu y yo conocemos. La echare en mi bolsillo, y al caminar, la ire sosteniendo en mi mano, siempre en el bolsillo, sonriendo en silencio, y solo Tu y yo sabremos porque
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