Y al recordar tus labios a un milimetro de espacio, susurrando en los míos, al volver a sentir tu piel sobre la mía, el calor que producián... destrozan mis sentidos, mis emociones, mi corazón.
Y te alejaste, y no te culpo y no te extraño, porque fuiste lo que quizé que fueras, porque hiciste lo que pedí.
Me diste todo y más, y quien quita lo vivido.
Recuerdas esas mañanas, las tardes y las fugaces noches en la que sentíamos que el mundo estaba allí, que eramos los dos.
El cansancio, el placer, el furor, la pasión, las ganas de seguir, la emoción de cada encuentro, y todo lo demás.
Todo eso se fue, pero los recuerdos jamás se irán, y aún cuando no se viven de ellos, esa pequeña dosis en el alma, cada cierto tiempo cae bien.
Y qué tan bien puede producir todo esto en tí???
ARTURO